I I. INTERNET: LUCES Y SOMBRAS.-
Tal y como ya hemos planteado,
Internet puede definirse como la red universal que permite a
los ordenadores de cualquier parte del mundo comunicarse entre
sí e intercambiar cualquier tipo de información, independientemente
del formato en el que ésta se recoja: textos, imágenes, sonidos
o archivos transferibles de un ordenador a otro. La
interactividad va a ser una de sus características más representativas
ya que la comunicación se produce en una doble dirección y,
en multitud de ocasiones, en tiempo real; los receptores de
información también pueden suministrarla.
En
la Sociedad de la Información, ésta va a ser un elemento protagonista
e Internet su principal medio de transmisión y comunicación
a nivel mundial. Este novedoso canal telemático abre un gran
número de nuevas posibilidades en todos los aspectos de las
relaciones sociales, económicas, políticas, educativas, laborales,
personales, sanitarias...
Sin embargo,
no hay que olvidar que toda luz tiene su sombra; todo presenta
una cara y una cruz. En Internet también hay muchos riesgos
que deben tenerse en consideración para poderlos hacer frente.
A) Aspectos positivos.-
Entre las ventajas
y beneficios que rodean Internet hallamos la disponibilidad
de una multitud de servicios, información y contenidos
que van aumentando día a día y que permiten al usuario obtener
información sobre cualquier tema de su interés por muy raro,
minoritario o inusual que sea. Por ejemplo, se puede acceder,
con una facilidad desconocida hasta ahora, a documentación oficial
siempre y cuando no esté calificada como confidencial o reservada.
El desarrollo tecnológico hace posible que estos intercambios
de información sean cada vez más rápidos, variados y sencillos,
lo cuál está permitiendo que aumente el número de personas que
se introducen en este nuevo mundo virtual. Además, su constante
actualización facilita la obtención de noticias de última hora,
resultados deportivos, estado de las carreteras, condiciones
meteorológicas de cualquier punto de España e, incluso, el seguimiento
de los escrutinios electorales.
En la sociedad que surge
de las redes, se van a ver representados todos los grupos
sociales: empresarios, profesionales liberales (médicos,
abogados o arquitectos), sindicatos, trabajadores, etc. Además,
Internet permite una mayor integración a algunos colectivos
tradicionalmente marginados en nuestra sociedad real. El anonimato
que ofrece la Red permite a personas poco aceptadas (por taras,
problemas o defectos tanto físicos como psíquicos) desarrollar
su verdadera personalidad y relacionarse con desenvoltura. Los
menores también pueden encontrar ventajas de esta condición
de usuarios anónimos ya que en determinados casos la minoría
de edad constituye un criterio discriminatorio.
La evolución
tecnológica aporta facilidades a los colectivos de disminuidos
físicos y psíquicos, ciegos, sordos, para la realización
de algunas actividades cotidianas que algunas personas pueden
encontrar incómodas o problemáticas. Así, por ejemplo, pueden
trabajar y enviar lo realizado por e-mail a quien se lo encargó,
pueden consultar sus problemas jurídicos a los abogados on line
o sus inquietudes sanitarias a los telemédicos,
pueden viajar,
etc. Con un ordenador y un modem tienen acceso a un mundo exterior
relativamente verídico al que hasta entonces no habían tenido
ocasión de acercarse.
Un claro y
práctico ejemplo de ello es el programa Mundo de estrellas. Se trata de un proyecto
tecnológico que se incluye en el Programa de Atención al Niño
Hospitalizado, dependiente del Servicio Andaluz de Salud, con
el que se pretende acercar a estos menores un mundo virtual
con juegos, entretenimientos y, así, evitar que se vea privado,
durante su estancia hospitalaria, de las actividades sociales
y educativas habituales y propias de cualquier menor de edad.
En la misma
línea, la Fundación La Caixa ha iniciado un programa para los
niños que tienen que estar en el hospital más de dos meses que
les permitirá seguir en contacto con la escuela.
La gran difusión
que consigue todo lo que se publica en la Red puede
ayudar a entidades, ONGs e instituciones análogas con pocos
recursos a dar a conocer sus actividades, proyectos, necesidades...
Así, Internet también tiene un punto solidario que en
ocasiones se extiende a colaborar en la búsqueda de personas
desaparecidas
o familias dispuestas a adoptar niños.
Internet puede
considerarse un mundo más o menos real ya que en él se reflejan
todas las situaciones y comportamientos humanos que podemos
observar en cualquier sociedad. Los usuarios pueden reservar
billetes para un espectáculo, organizar viajes, viajar a través
de la Red, realizar operaciones bancarias, contratar productos
y servicios, hacer amigos o enamorarse.
La telemática va a permitir que poco a poco se desarrolle y
consolide en nuestro continente (especialmente en España) una
nueva forma de relación laboral que en Estados Unidos está totalmente
extendida. Se trata del trabajo a distancia, de la posibilidad
de que el trabajador realice su actividad laboral en un lugar
que no es el centro de trabajo en su concepción tradicional
y que, posteriormente, remita su tarea a quien corresponda por
cualquiera de los medios que permiten las TIC. A esta aplicación
de las tecnologías en el ámbito laboral se le ha denominado
teletrabajo y será objeto de un posterior análisis.
La informática,
la telemática, Internet, son medios que ayudan al hombre facilitándole
la realización de gestiones burocráticas: se reduce el
volumen de papel necesario, el espacio necesario para almacenarlo,
colas innecesarias, reducción de estrés.
Culturalmente,
al ser un universo sin fronteras, Internet supone un lugar de
encuentro de gente de todo el mundo, de gente con diferentes
modos de ver la vida, personas con diferentes ideologías, creencias
y costumbres. La globalización hace tener contacto con visiones
muy diferentes del mundo en el que vivimos. Esta heterogeneidad
debería llevar a un enriquecimiento cultural y a una
apertura mental que fomentaran la tolerancia y el respeto.
En relación
con estos temas culturales, Luis Rodríguez Baena, habla de la
cibercultura . Con este concepto
se quiere referir a la cultura que se desarrolla en el ciberespacio,
en el ámbito de las TIC.
Esta nueva
modalidad cultural puede analizarse desde dos puntos de vista:
como forma de difusión y como medio de creación. La telemática
permite acceder a todas las manifestaciones culturales de un
modo diferente a las formas de difusión tradicionales.
La principal
novedad reside en la interactividad que presentan, por ejemplo,
los museos virtuales. En el ámbito de la creación a través de
los nuevos medios tecnológicos, podemos imaginar la posibilidad
de crear un museo de museos gracias a la realidad virtual. Tal
y como opina Pilar Llacer, nada es comparable con la apreciación
directa del arte. Sin embargo, no todos pueden acercarse a los
originales cuando les apetece o cuando lo necesitan. La realidad
virtual pretende provocar la sensación de estar ahí,
pues proporciona a los sentidos (por lo menos a la vista) la
misma percepción como si estuvieran realmente allí.
Otra facilidad
que aportan las nuevas tecnologías al aspecto cultural de la
sociedad es la progresiva eliminación de las barreras idiomáticas.
Esta afirmación puede parecer contradictoria con el carácter
totalmente internacional de Internet, pero con unos conocimientos
adecuados de Inglés y los sistemas de traducción automáticos
que están en constante evolución, se puede llegar a documentos
u obras literarias redactados en idiomas que nos son desconocidos
y a los que, de otro modo, no hubiéramos podido acceder.
El ciberarte
está muy relacionado con la cibercultura. Arturo Ribagorda destaca el papel
de Internet en la difusión del arte en todas sus manifestaciones.
Gracias a la navegación por la Red, podemos conocer cualquier
pintura, escultura o edificio arquitectónico sin movernos de
nuestras casas.
En la Red se
puede jugar, entretenerse. Hay gran variedad de juegos
que pueden obtenerse en Internet, así como el hecho de que la
propia navegación cibernética puede constituir por sí mismo
un nuevo modo de ocio. Tener tiempo libre
y poderlo disfrutar es un elemento fundamental de nuestro contexto
histórico y socio-cultural. Por ello, las nuevas tecnologías
también van a tener cierta presencia en estas actividades de
distracción.
En Internet
se puede aprender.
La revolución tecnológica está invadiendo hasta la educación.
La teleducación es el modo de enseñanza del futuro. Antes
de la irrupción de las nuevas tecnologías, ya existían cursos
por correspondencia, por ejemplo la UNED. Hoy en día, Internet
supone una revolución para todos los que se dedican a la enseñanza
a distancia.
Son muchos
quienes se ofrecen a impartir clases a través de la Red. Navegando
por ella, se pueden encontrar cursos de todo tipo de materias
para todo tipo de destinatarios. A partir de ahora, todos estos
cursos serán más ricos por las posibilidades que ofrecen los
medios telemáticos: videoconferencias, comunicaciones a tiempo
real mediante chats, foros, e-mails, hotlines y helpdesks para
plantear posibles dudas o consultas... Todos estos medios tecnológicos
hacen más ágiles y dinámicos los cursos interactivos. Además,
su interactividad permite al alumno-usuario involucrarse realmente
en lo que está estudiando y, así, sacarles el máximo partido.
Si atendemos
a la educación tradicional, in situ, las TIC también van a estar
presentes. De hecho, en el seno de los Ministerios de Educación
y de Nuevas Tecnologías, hay proyectos y programas para tratar
de introducirlas en el mayor número de centros educativos posibles.
Son indudables
las posibilidades positivas que Internet ofrece a los usuarios.
En especial, los niños y adolescentes pueden conseguir muchos
beneficios si lo utilizan adecuadamente. Existen numerosas páginas
específicamente destinadas a ellos, por ejemplo: Go kids, The
Cartoon Network, Lego Wrolds, Cyberkids, PBS Kids, donde podrán
encontrar juegos, personajes y aventuras de su agrado. Para ellos, la Red
representa una ventana abierta a un mundo por descubrir, frente
al que sienten gran interés y curiosidad.
B)
Análisis de los peligros.-
Internet
es el espejo de la humanidad de finales de siglo. Este mundo
virtual pero real es un fiel reflejo de la sociedad y, por lo
tanto, en él nos vamos a encontrar con un heterogéneo abanico
de integrantes. La mayoría son decentes, respetables, actúan
de buena fe; pero también puede haber alguno desagradable, grosero,
con dobles intenciones.
Pese al provecho
que pueden obtener los menores en la Red, también pueden ser
un blanco fácil por su ingenuidad, confianza, curiosidad y ganas
de explorar este nuevo mundo y todas las oportunidades que ofrece.
Para evitar
que los niños, por sus especiales características, caigan en
manos de gente sin escrúpulos, es necesario que conozcan cuáles
son los peligros del mundo on line
y así asegurar que sus experiencias ciberespaciales sean alegres,
sanas y productivas.
En ulteriores
páginas profundizaremos sobre algunos de los riesgos que presenta
Internet pero no está de más plasmar aquí, a modo de ejemplo
y sin ánimo de exhaustividad, una visión general de todos ellos.
Internet no
tiene fronteras, es internacional, global. Es de todos y,
al mismo tiempo, no es de nadie. No tiene dueño. No hay
ninguna autoridad supranacional que controle lo que ocurre entre
redes. Al estar presente en todos los estados debería haber
un Ordenamiento Jurídico único para todos ellos, pero...¿quién
debe redactarlo? ¿bajo qué criterios?
El principal
problema, a la hora de crear un conjunto de normas comunes que
sean realmente efectivas para todos los estados, es tratar de
armonizar los diferentes modos de entender y regular la realidad
social debido a que estos extremos son representación y manifestación
de la cultura de cada uno de ellos. Lo que puede considerarse
ilícito y, como consecuencia, digno de persecución y sanción
en un estado, puede no serlo en otro. Así, la norma que condenara
tal hecho sería inútil por disfuncional, ya que no sería cumplida
por quienes lo consideraran lícito según su normativa interna.
El problema
de la inexistencia de una normativa internacional es precisamente
la posible creación de paraísos en los que nada
sea ilícito, donde sea posible delinquir sin ningún tipo de
control ni fiscalización. Esta situación provoca una inseguridad
jurídica sobre el alcance del control que los estados pueden
realizar sobre los servicios procedentes de otros.
En la práctica,
cada país regula la utilización de los medios telemáticos en
función de su propia tradición jurídica, su cultura y sus Principios
Generales del Derecho. De todos modos, se trata de una labor
todavía inmadura e insuficientemente legislada que deberá ir
desarrollándose paulatinamente para estar en consonancia con
la realidad social y los problemas que en ella se plantean como
consecuencia de todos estos riesgos cibernéticos.
Es necesario
crear un marco que garantice la libre circulación de los servicios
de la Sociedad de la Información dentro del ámbito comunitario. La presencia de
contenidos ilícitos y nocivos en Internet tiene consecuencias
directas en el funcionamiento del mercado único. Los estados
miembros deben regular los nuevos servicios para no entorpecer
la libre circulación de los mismos ni provocar una fragmentación
del mercado interior.
En este sentido,
la Unión Europea está realizando proyectos para lograr la mayor
armonización posible entre las normas de los estados miembros
relacionadas con el Derecho Informático. En el contexto comunitario,
dicha armonización resulta relativamente fácil por el grado
de integración en el que nos encontramos.
Las TIC facilitan
la instalación de cámaras de vigilancia en circuitos cerrados
e instalaciones públicas. Mediante Internet, estas cámaras pueden
colocarse incluso en lugares privados creando una angustiosa
sensación de vigilarlo todo. La videovigilancia está
propiciando que la Sociedad de la Vigilancia se
acelere y pueda ser una realidad a corto plazo.
Si bien es
cierto que los usuarios de Internet pueden acceder fácilmente
a gran cantidad de variada información, también hay que preguntarse
si hay alguien que garantice la veracidad, calidad, integridad,
exactitud y legalidad de tales contenidos.
Los nuevos
medios tecnológicos pueden ser utilizados para manipular los
contenidos que circulan a través de la Red. No hay ningún límite
ni control sobre la información a la que accede el usuario.
Es muy posible que haya contenidos erróneos, falsos, malintencionados,
ofensivos, que traten de manipular a las masas, etc. pero son
muy difíciles de controlar.
La mayoría
no suelen presentar problemas pero hay otros casos en los que
la información ofrecida no es adecuada para determinados públicos
o edades. Quizá en este sentido corran más peligro los adolescentes
que los niños. Los más pequeños suelen navegar con sus padres
mientras que los teens poseen mayor capacidad
de iniciativa, participación, se manejan con soltura y, generalmente,
no admiten el asesoramiento de sus padres o de otras personas
mayores.
El problema
es que los menores están expuestos a material que puede ser
inapropiado para ellos por su alto contenido violento, racista,
pornográfico o discriminatorio que, en ocasiones, puede llegar
a ser delictivo. A veces, estos contenidos están destinados
a adultos, pero resultan fácilmente accesibles a cualquiera.
Los menores
pueden llegar a páginas web de contenido poco deseable para
ellos sin buscarlas durante el tiempo que están navegando por
Internet. Por ejemplo mediante la recepción de spams
y banners
con publicidad sobre algún tema problemático (generalmente relacionado
con el sexo). El menor los abre sin ninguna malicia ni intención
concreta, ignorante del daño que pueden ocasionarle.
Otras veces
los creadores de estos tipos de páginas web introducen metatags engañosos para que
éstas aparezcan durante una búsqueda totalmente inofensiva que
nada tiene que ver con el contenido que aparece en pantalla.
Como ya hemos
apuntado, Internet no tiene ninguna autoridad que establezca
un código al que deban someterse todos los usuarios. Por eso
se plantea la siguiente cuestión: ¿es posible la censura
o debe prevalecer la libertad de expresión en todos los
casos, especialmente en aquellos supuestos en los que los destinatarios
de ciertos tipos de contenidos son los más pequeños? Toda esta
problemática en torno a los contenidos inapropiados y a los
posibles medios para no acceder a ellos los analizaremos más
adelante con minuciosidad; de hecho, se trata del tema principal
de este trabajo.
Se puede hacer
una lectura negativa del anonimato
que ofrece la navegación por Internet. No hay posibilidad de
saber quién es el autor de determinadas páginas web, quién es
el remitente de correos electrónicos u otros envíos, con quién
se está realmente hablando en un chat.
Este anonimato,
junto a la inexistencia de una regulación uniforme para todos
los países usuarios de esta tecnología, favorece la aparición
de nuevos medios para delinquir, que no excluyen ni eliminan
los modos tradicionales. La identificación del culpable es una
tarea bastante complicada.
La Red se puede
utilizar como medio para la comisión de delitos, por ejemplo:
la difusión de ideas xenófobas, terroristas; tráfico de prostitución
infantil; fraudes, timos y desfalcos económicos al contratar
bienes y/o servicios; injurias, calumnias, etc.
Por otro
lado, los medios tecnológicos digitales permiten reproducciones
perfectas de los originales. Estas copias, en algunos supuestos,
constituyen una vulneración de los Derechos de Autor de los
programas, imágenes, textos, contenidos culturales o artísticos
que están en Internet.
Todos los aspectos
relativos a los delitos informáticos se desarrollarán
en el capítulo correspondiente. Entonces veremos cómo éstos
pueden tener mucho que ver con los menores de edad, quienes
pueden ser tanto sujetos activos como pasivos de estas acciones
ilícitas.
En Internet
peligran los Derechos de Propiedad Intelectual. Cuando un menor
(sobre todo un adolescente) crea una página web, debe tener
claros cuáles son sus derechos como autor de la misma. Posteriormente,
estudiaremos el contenido de estos derechos y cómo pueden ejercerlos.
Un peligro
de Internet, como máximo representante de la globalización
en nuestros días, es la desaparición de la identidad de cada
país. Este hecho no es muy probable que suceda ni a corto ni
a medio plazo, pero hay que verlo como algo factible si dicha
globalización unifica los modos de actuar de los diferentes
estados. Por otro lado, ¿hasta qué punto esta globalización
unifica la situación de los diferentes estados? ¿No son las
nuevas tecnologías un elemento que va a abrir cada vez más la
brecha norte-sur?
Otro de los
riesgos que pueden derivarse de la Red es la posibilidad de
quedarse enganchado, de convertirse en un adicto a Internet.
Algunos psicólogos
hablan ya de los yonkis de Internet para referirse
a las personas que se pasan días enteros frente a la pantalla
del ordenador sin relacionarse con ningún otro ser humano. Mucha
gente no navega para obtener información sino para evadirse
y huir de sus propios problemas. Muchas veces es difícil detectar
una adicción porque ¿ cuál es la frontera entre el enganche
y el ocio?
K. S. Young,
Dra. de la Universidad de Pittsburg, dice que los síntomas de
esta nueva adicción son muy parecidos a los que sufren los jugadores
empedernidos: ansiedad, insomnio, irritabilidad, inestabilidad
emocional, incomunicación, insociabilidad o pérdida absoluta
de control.
Dentro de la
propia Red hay páginas
que informan sobre este nuevo tipo de adicción explicando las
posibles causas y consecuencias, los síntomas... Así mismo,
se pueden encontrar sitios de desintoxicación virtual
donde analizan las causas que produjeron el enganche, ayudan
a la gente a superar su adicción y procuran que ésta no se vuelva
a repetir.
Los padres
o las personas responsables de un menor deben tener en cuenta
este riesgo cuando intenten usar Internet para llenar el tiempo
que ellos no pueden dedicarle. Deben convencerse de que los
ordenadores, el vídeo, la televisión no son canguros virtuales.
No deben escudarse en las ventajas que ofrece la Red ni únicamente
ver sus peligros según sus intereses, sin parase a considerar
las necesidades de los niños.
Comentaremos
durante el desarrollo de este trabajo la actitud deseable que
deben adoptar los padres ante la relación surgida entre los
menores y las nuevas tecnologías, representadas por Internet.
Además, cabe mencionar aquí alguno de los sitios web dirigidos
a adultos con menores a su cargo donde se les indica qué deben
hacer para proteger a los niños de los peligros de la Red y
para que puedan navegar tranquilamente por este nuevo mundo.
Así, son interesantes las siguientes
visitas: Cyberpatrol´s Route, Kid´s Domain, Safe and Sound,
Guardianet, X-Sop, Sos Kid Proof, Jump Start for Parents.
No hay que
olvidar que las personas somos seres sociales que necesitamos
relacionarnos con los demás. Hay que tener cuidado con el aislamiento
al que puede llevarnos Internet. Aunque en el ciberespacio encontramos
un reflejo del mundo real, no debemos perder contacto con la
verdadera realidad, no debemos restringirnos al mundo virtual.
En ese caso pasaríamos a ser seres antisociales.
Noam Chomsky
apunta que, en Internet, el tipo de comunicación es muy
superficial. Los jóvenes tienen que aprender a relacionarse
con los demás seres humanos. Esto implica estar cara a cara
con la gente. [...] Cuando los jóvenes se cuelgan de Internet
están participando en mundos imaginarios, donde se relacionan
con gente imaginaria. Internet es peligrosa, especialmente para
los adolescentes, porque crea la ilusión de que está en contacto
con la gente. Pero en realidad, uno está completamente aislado.
Los adolescentes tienen más contacto con personas virtuales
que con personas reales y ésto supone un grave riesgo
Ante este peligro,
hay que tener especial cuidado con los más pequeños. La personalidad
de un individuo depende en gran medida del modo en el que se
desarrolló su infancia. Si se permite que un menor pase mucho
tiempo delante del ordenador se corre el riesgo de que en el
futuro sufra, independientemente de las posibles secuelas físicas,
dificultades de socialización o problemas para relacionarse
con los demás.
Respecto a
los juegos que ofrece Internet, también hay que ser cautos.
En la Red, hay juegos de todo tipo desde los más educativos
hasta los que basan su entretenimiento en fomentar la violencia,
la discriminación, la intolerancia y otra serie de valores que
distan bastante de los principios que deben regir en un Estado
Social y Democrático de Derecho.
Un claro ejemplo
de estos programas son los denominados Juegos de Rol
en los que los usuarios reciben puntos por cada persona que
maten, por cada chica que violen, etc. y a los cuales los menores
pueden acceder sin ninguna dificultad.
Amnistía Internacional
ha denunciado la existencia de todos estos tipos de juegos que
fomentan la tortura entre los niños en un informe titulado:
Haz clic y tortura: videojuegos, tortura y violación de
Derechos Humanos. La organización
aconseja a los padres que hagan un consumo responsable de estos
productos y que sepan lo que contienen cuando los compran para
sus hijos; al mismo tiempo que demanda a los productores de
los programas que especifiquen su idoneidad según edades.
La gran aportación
que supone en los centros educativos y en los métodos
de enseñanza las nuevas tecnologías tiene uno de sus
contrapuntos precisamente en las facilidades que presentan.
Por ejemplo la existencia de un corrector ortográfico fomenta
la pereza y comodidad de los menores a la hora de esforzarse
en aprender estas normas lingüísticas (quizá dentro de unos
años este hecho no nos importe, tal y como ha sucedido con la
calculadora). Se están acostumbrando a demasiadas facilidades,
a que se les dé todo hecho, a no proponer ideas nuevas, a no
pensar soluciones. ¿ Es realmente un buen sistema pedagógico
aquél que no hace discurrir al alumno?
Por otro lado,
la posibilidad de acceder a Internet durante una clase les distrae
de las explicaciones, con la posibilidad añadida de toparse
con todos los riesgos existentes en la Red que estamos comentando.
Uno de los
servicios más concurridos por los usuarios, en general, y por
los menores, en particular, son los chat. Estos lugares
cibernéticos permiten entablar conversaciones en tiempo real
con diferentes personas de todo el mundo. Hay muchos tipos de
chat en función de los temas, del número de individuos que intervienen,
etc. En algunos de ellos hay monitores o moderadores de las
discusiones o debates que surgen de conversaciones que comenzaron
de modo distendido e informal. Hay gente que empieza relaciones amistosas o sentimentales a
raíz de un chat. Es cierto que la mayoría de gente es sincera,
que no busca problemas; pero también lo es el hecho de que los
chats son el medio que utilizan algunos para explotar y/o aprovecharse
de otros; por ejemplo, suele ser la vía más utilizada por los
pedófilos para encontrar víctimas.
Una de las
principales fuentes de este riesgo o problema es el anonimato
anteriormente comentado porque no permite saber con quién se
está hablando, quién es el interlocutor que se encuentra al
otro lado. Por eso, hay que ser prudente y no decir cosas que
no se dirían en público. No todo el mundo es quién dice ser.
No es necesario decir toda la verdad ni quedar personalmente
con nadie.
En estos salones
virtuales es donde más información sobre nosotros mismos podemos
dar incluso sin darnos cuenta. Hay que tener especial cuidado
con los datos que aportamos porque no sabemos qué utilidad
les van a dar los que los conocen. La información ha pasado
a ser un activo fundamental, un elemento que será muy apreciado
y cotizado a partir de este siglo entrante.
La intromisión
en la privacidad
de las personas es una de las lacras principales de Internet.
Hay webs que demandan al usuario información sobre sí mismo
para poder acceder a su contenido. Cuando se introduce en cualquier
lugar de Internet información de carácter personal, se pierde
parte de la privacidad individual, ya que esos datos serán introducidos
en alguna base de datos para ser probablemente utilizados con
posterioridad, por ejemplo para realizar publicidad individualizada.
Ya que Internet
es quién ofrece la posibilidad del anonimato, hay que aprovecharlo
y evitar facilitar datos de carácter personal. Se puede utilizar
un nombre que impida la identificación del usuario, sobre todo
en el contexto de los chat por todo lo anteriormente
expuesto.
Tras este rápido
recorrido por algunos de los problemas y riesgos que plantea
Internet, se hace patente la necesidad de garantizar a sus usuarios
un alto grado de protección. Esta protección deberá dirigirse
especialmente a los menores de edad. Cualquier adulto en la
Red puede tener la experiencia o perspicacia suficiente a la
hora de detectar un posible riesgo y salir airoso de él. En
cambio, la inocencia, vulnerabilidad y desconocimiento de los
menores pueden llevarles a una situación de desprotección.
Aunque todavía
quede mucho por hacer, la sociedad cada vez está más convencida
de la necesidad de esta especial protección. Tal y como consta
a continuación, esta mentalidad y modo de actuar se va a ir
plasmando en diferentes textos tanto internacionales como comunitarios
o nacionales. La Comunidad Internacional siempre ha dado importancia
a los Derechos de la Infancia y las medidas de protección específicas
que deben adoptarse, siempre y cuando aparece un menor en escena.
En estos momentos,
los trabajos se centran en adaptar toda esa política de actuación
al campo de la nueva sociedad que viene de la mano del nuevo
siglo.